El Centre Pompidou en Cuernavaca

Del 10 Noviembre 2012 al 10 Marzo 2013
El Centre Pompidou en Cuernavaca mx

La exposición-taller «¡Vaya circo!» propone a los niños descubrir de forma sensible y activa la creatividad, la fuerza y la poesía de la obra de Calder. Se apoya en la temática del circo para proponer tres zonas de actividades que permiten a los niños experimentar y abordar diferentes problemáticas del lenguaje plástico del artista.

A partir de la manipulación de formas de colores, de materiales de la vida cotidiana y de movimientos mecánicos simples, como soplar, empujar o girar, los jóvenes participantes abordan los conceptos de equilibrio y movimiento, composición, dibujo en el espacio, vacío y lleno, performance…

Estos dispositivos permiten poner en cuestión algunos de los aspectos del trabajo de Calder y experimentar diferentes problemas de su lenguaje plástico.

Ofrecen las claves necesarias para descubrir sus obras, crean una complicidad con ellas y favorecen el encuentro con el artista. 

La exposición-taller se organiza en 3 zonas:

− Jugar con el equilibrio de las formas: Para descubrir las nociones de equilibrio y movimiento gracias a juegos corporales y a la construcción de formas en equilibrio.

− Dibujar en el espacio: Para experimentar el paso de dos a tres dimensiones, de la línea al volumen y para jugar con la luz y descubrir las sombras.

− Todos a la pista: Para inventar figurillas a partir de materiales diversos, elegir su movimiento e imaginar juntos un número de una velada.

 

 ¿Quien es Alexander Calder?

Alexander Calder (1898-1976) es una de las figuras más influyentes de la escultura del siglo XX. Nacido en Estados Unidos, descendiente de un linaje de escultores, recibió una formación como ingeniero y como artista que estimuló su extraordinaria creatividad. Desde muy pronto se dedicó a la creación de objetos lúdicos —juguetes y pequeñas figuras de animales— que muestran su ingenio. Su verdadera carrera comenzó con su llegada a parís en 1926. En pocos años reinventó la escultura, la transformó en un dibujo en el espacio, la hizo evolucionar hacia el dinamismo y la abstracción. Entre 1926 y 1931 elaboró un conjunto completamente original, el Circo Calder, formado por centenares de figuritas realizadas a partir de materiales de desecho animadas por medio de mecanismos rudimentarios que él mismo manejaba con hilos, como si fueran marionetas.

Rechazando las técnicas tradicionales, imaginó una escultura de alambre, vacía, lineal y móvil. Sus retratos de estrellas o de artistas y sus caricaturas cargadas de humor y fantasía le valieron el sobrenombre de «Daumier del alambre». Después de 1930, marcado por la abstracción geométrica de Mondrian, creó esculturas cinéticas cuyas líneas metálicas, salpicadas de colores puros, son direcciones rítmicas. Marcel Duchamp bautizó como móviles sus esculturas animadas por manivelas o motorizadas. Las últimas esculturas creadas en París, móviles suspendidos que respiran en el espacio o piezas de madera con un espíritu primitivista, encarnan la aspiración cósmica de una obra radical, exuberante y poética.

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