Ruta de los Vinos de Burdeos, Bergerac y Armañac

  • Château Fonplégade / Saint Emilion

    Château Fonplégade / Saint Emilion

    © Atout France/Michel Angot

Ruta de los Vinos de Burdeos, Bergerac y Armañac Burdeos fr

Una ciudad, un río, un viñedo: Burdeos es la capital de uno de los más prestigiosos vinos del planeta. Con su arquitectura del siglo XVIII, su Gran Teatro, su Ayuntamiento y sus muelles acondicionados para el paseo, esta ciudad fluvial destila un encanto lleno de elegancia. Tras un paseo a orillas del río Garona, la ruta de los vinos de Burdeos te llevará a descubrir algunas de las 57 denominaciones de origen controlado con que cuenta est viñedo.


Primera etapa: el Consejo Interprofesional del Vino de Burdeos.

Aparte de abundante documentación, podrás descubrir toda la sutileza de los vinos de Burdeos a través de una degustación o realizar un cursillo en la Escuela del Vino.

 

Segunda Etapa: la práctica

En Sainte-Croix-du-Mont, al pie del castillo, una bodega de degustación presenta los blancos licorosos que han dado fama a la localidad. Muy cerca, se encuentra también el viñedo de Sauternes, que no necesita presentación. Château Yquem y Château de Malle son dos prestigiosos vinos que también ponen en alto la fama de los viños blancos de Burdeos.

Joya de las localidades medievales de Aquitania, Saint-Emilion es reputada por la finura de sus vinos pero también por la belleza de su pueblo medievial. Hay que llegar a su notable iglesia subterránea y subir los 187 peldaños que conducen hasta el campanario para admirar la vista de los alrededores. El paisaje es tan espectacular que se volvió Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

Antes de llegar a Libourne, hay que hacer parada en Pomerol que produce uno de los vinos más apreciados de Burdeos. Cruzando el río Dordoña hacia Burdeos, te encontrarás con Beuchac y Caillau, donde tienes que visitar la Casa de los Burdeos y Burdeos Superior. Su inmensa bodega revela la prodigiosa variedad de los vinos tintos, blancos y rosados de los viñedos de Burdeos.

Remontando el estuario del Gironda, llegarás al Alto Médoc, donde se producen famosos vinos con los nombres de Château Margaux, Mouton-Rotschild, Lafite-Rothschild. Estos nombres evocan etiquetas amarillentas por el paso del tiempo de añadas muy antiguas.


Los vinos del suroeste, desde Bergerac

Esta pequeña localidad a orillas del Dordoña, situada a 119 km al este de Burdeos, es muy acogedora con sus callejuelas medievales que conducen al puerto y al Consejo Interprofesional de los Vinos de la Región de Bergerac. Instalado en un antiguo claustro, presenta la gran riqueza de este viñedo. En las colinas que dominan el Dordoña, los viticultores te harán probar un tinto afrutado, el Pécharmant. Al sur reina el Monbazillac, cuyo impresionante castillo domina la llanura. Bergerac, Montravel, Rosette, Saussignac: todas ellas son denominaciones que hay que saborear a la sombra de las bodegas.

Más al sur aparece Duras, que seduce tanto por su magnífico castillo como por su vino que se asemeja a los de Burdeos. En Marmande, toma dirección a Agen. En las colinas que bordean el Garona se extiende el viñedo de Buzet dominado por unos tintos carnosos.

La ruta de los vinos del suroeste va hasta Pau. En esta ciudad te espera un sorpresa: el Jurançon, un vino blanco seco o suave apreciado por los verdaderos conocedores.

Por la autopista llegarás a la “ciudad rosada”, Toulouse, donde descubrirás unos vinos con carácter, el Gaillac cerca de Albi, el Fronton al sur de Montauban y, por último, la perla de los vinos del suroeste, el Cahors, que se saborea con trufas y carnes rojas en los restaurantes de la capital del Lot.