Auvergne, descubierto desde las nubes.

  • © Sebastien Martin

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Auvergne, descubierto desde las nubes.

Relajación

Un apacible e inesperado PASEO

Por Felicity Long 

La definición de calzado cómodo varía según el cristal con que se mire. Desde mi óptica, cómodo es todo aquel zapato bajo con cintas para amarrar, menos zapatos de gimansio, ya que no tengo muchos de estos. Sin embargo, para los escaladores que he visto aventurarse uno detrás de otro en angostos senderos al filo de la cumbre del Puy de Sancy, en la escarpada región de Auvergne, el concepto de comodidad yace en un par de botas de escalada reglamentarias, un bastón en cada mano y mucha concentración.

Mi interés inicial por Le Mont-Dore, pueblo a ocho km de las faldas de la montaña, no era aventurarme sobre rocas resbaladizas, a más de 1800 metros de altura en el cráter de un volcán; sino más bien descubrir los spas, la gastronomía o ir de compras. Sin embargo, debo confesar que la “pequeña” caminata, de casi medio día, fue fabulosa y hoy por hoy, sin dejar de lado los spas y los restaurantes, es una de mis actividades favoritas para realizar en las vacaciones con mis amigas.  

Lo primero que debes saber es que no hace falta ser un deportista de élite para sortear el obstáculo de la subida inicial, porque un funicular en los bajos de la estación lleva a los escaladores por el flanco de la montaña hasta dejarlos en un angosto sendero, por el que apenas cabe una fila de viajeros. Una vez ahí sentirás que estás en las nubes, desde donde disfrutarás de un paisaje que te quitará el aliento. A partir de ahí emprenderás una caminata en medio de una verde y aterciopelada senda colmada de flores silvestres. ¡Nada de escaladas verticales hasta ahí! Al poco rato el camino se hace más amplio y desciende hasta una pintoresca pradera, donde encontrarás caballos y ganado; y fue justo ahí que el rocoso camino dejó en evidencia que llevé los zapatos equivocados, y por eso me resbalaba, nada grave.  

Lo mejor de superar un desafío físico es la recompensa y en ese sentido esta región fue muy generosa premiando a los visitantes. Una vez ahí, no dudamos en rendir un justo homenaje a la milenaria cultura de los spas—la cual ha evolucionado mucho desde que los Romanos descubrieran sus fuentes termales—con una visita al antiguo Spa Thermal du Mont-Dore, el cual es un monumento histórico. Los visitantes pueden tomar un tour guiado por sus artísticos interiores u optar por una de las terapias naturales, todas realizadas con las curativas aguas volcánicas locales. A casi 5 km de aquí encontrarás el complejo de Grands Thermes de La Bourboule, de donde brotan aguas termales entre cuyas bondades está curar problemas respiratorios, el asma o problemas dermatológicos.

La mayoría de los hoteles del área, como el encantador Belle Epoque Le Parc des Fées en La Bourboule, con 42 habitaciones, entre otros, ofrecen paquetes que incluyen tratamientos relajantes.

¡Y… claro! No podíamos irnos sin sumergirnos en la gastronomía local, después de todo, estábamos en Francia. Prestamos especial atención a los quesos de la región, sobre todo al Saint-Nectaire, al Blue d’Auvergne y al Cantal, rebajados con vinos de las variedades gamay y chardonnay.

L’Amuse Bouche, también en el pueblo de La Bourboule, sirve platos tradicionales como el foie gras y los camarones tigre por un precio de entre €30 a €60 por persona; mientras que el Auberge des Skieurs se destaca por sus especialidades regionales a precios muy cómodos, entre €15 y €30 euros por persona.

Lamentablemente no hubo tiempo para compras, pero creo que ya todos imaginan que lo número uno en mi lista era… un par de zapatos nuevos.

 

Hotel Le Parc des Fées
+33 4 7381 0177
parcdesfees.com 
 
Thermes du Mont-Dore
+33 (0) 825 800 339
chainethermale.fr/cures/stations-thermales/le-mont-dore.html

 

Grands Thermes de La Bourboule
+33 (0)4 73 81 21 00
grandsthermes-bourboule.com

 

L'Amuse Bouche
+33(0)4 73 21 68 85

 

Auberge des Skieurs
+33(0)4 73 65 05 59