La ciudad ideal según Tony Garnier

La ciudad ideal según Tony Garnier fr

Trompe-l'oeil

Los muros pintados al aire libre reflejan lo que pasaba por la cabeza del arquitecto y urbanista Tony Garnier: su ideal rupturista de una ciudad industrial que nunca se llevaría a cabo tal como él la imaginó y las obras más célebres que realizó en Lyon, su ciudad natal, como el Estadio Olímpico de Gerland, el Hospital Grange-Blanche y el matadero municipal. Justamente, una de las construcciones que más lo desveló fue la del barrio Etats-Unis (el distrito Lyon 8), donde se encuentran estos 24 murales que le dan vida al Museo Urbano Tony Garnier. Es un homenaje a él, en una de sus propias obras.

Fueron los propios vecinos los promotores de la intervención, hacia 1985. Las viviendas multifamiliares concebidas por Garnier durante la década del 20 se deterioraban paulatinamente, y entonces decidieron convocar a los artistas del taller Cité Création. Así surgió la idea de esta realización artística monumental sobre un conjunto de 49 edificios distribuidos en una superficie de 5.000 metros, reconocida por la UNESCO en 1991.

En los murales se utilizó la técnica pictórica trompe-l'œil, que engaña la vista jugando con perspectivas falsas y otros efectos ópticos. Once de ellos ilustran la ciudad industrial de Garnier, su proyecto capital. Otros seis son interpretaciones contemporáneas del concepto de ciudad ideal, realizadas por artistas de África, Asia, Rusia, Estados Unidos y América Latina.

¿Por qué eligieron este barrio? Fue acá donde el arquitecto nacido en el seno de una familia de tejedores de seda de la Croix-Rousse pudo plasmar parte su gran obsesión de una ciudad industrial. La había soñado entre 1899 y 1904 mientras residía en la Villa Medici de Florencia, tras haber ganado el Prix de Rome. Dejó de lado el estudio de los monumentos antiguos que la Academia le había asignado para dedicarse de lleno a proyectar su ciudad ideal, en la línea de las utopías de Charles Fourier.

Si bien el legado de Garnier no se limita a Lyon e incluye obras  como el Hôtel de Ville de Boulogne-Billancourt, en la periferia de Paris, fue en su ciudad natal donde pudo soltar todo su genio. El ex alcalde de Lyon, Édouard Herriot, fue su gran impulsor. Del encuentro amistoso de estos hombres resultó la mayor parte de las grandes obras en Lyon con sello Garnier, que también se ven reflejadas en cuatro murales. 

Su gran preocupación fue siempre la misma: pensar nuevas formas para el problema social del alojamiento. La luz, la ventilación, la higiene y los espacios verdes eran pilares para él. También lo era el uso funcional de materiales como hormigón, metal y vidrio. Planteó soluciones como las circulaciones separadas para autos y peatones, el tejado-terraza, los muros de vidrio y los pilotis. Aunque al principio fueron muy resistidas, estas máximas del urbanismo fueron tomadas por otros maestros de la modernidad como Le Corbusier.

Y hoy están plasmadas en forma de trazos sobre las paredes del barrio Etats-Unis. Más allá de la impecable instalación artística, esta galería a cielo abierto adquiere una dimensión humana y cultural, pues generó un diálogo de los vecinos con el espacio urbano y la puesta en valor de una zona antes considerada como un suburbio desangelado. Es una obra colectiva, fruto del compromiso de los artistas y vecinos que supieron reinterpretar el gran mensaje de Garnier.

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