El rastro celta por Bretaña

  • © Emmanuel Berthier

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El rastro celta por Bretaña fr

por Julien Bisson

Los Menhires de Carnac

El asentamiento celta más popular en Bretaña es también el más enigmático. ¿Por qué los habitantes de esta zona erguieron casi 4000 menhires, algunos de hasta cuatro metros de alto? Según la leyenda medieval, ésta elevaciones rocosas son los restos de un ejército romano, petrificados en batalla por San Cornely. Por otro lado, los arqueólogos aún debaten el verdadero significado tras esta titánica tarea; los expertos no logran consenso sobre si se trata de un rito funeral o si esta obra está vinculada con la observación astronómica. Bretaña está ubicado en una zona sísmica, de modo que algunos expertos opinan que los menhires se empleaban para detectar terremotos. Sin embargo, y más allá del enigma, este es un espacio poético, donde el tiempo pareciera haberse detenido, un lugar donde la comunión del hombre con los elementos prevalece.  

 El bosque de Paimpont (Brocelandia)

El bosque de Paimpont, en las cercanías de Rennes, es el corazón mismo de la leyenda Arturiana,  muy arraigada en la cultura Celta. En realidad este sitio tiene mucha relación con el mítico bosque de Brocelandia, hogar del mago Merlín. La tradición perdura aún hoy en día en los sitios Neolíticos con hermosos nombres como: Fontaine de Jouvence (Fuente de la Juventud), Maison de Viviane (La Posada de Viviane) y la Tombeau de Merlin (La tumba de Merlin). No obstante, el área más icónica del bosque es sin duda el Val sans retour (Valle Sin Retorno), una tierra encantada donde Morgana el hada encerraba a los amantes desleales, antes que caigan bajo el poder de Lancelot. El Miroir aux fees (Espejo del Hada) es una deslumbrante fuente en la entrada del valle, nombrada así por los seres que surgían de las profundidades de la misma…  

El dolmen de la Roche-aux-fées

Las hadas inspiraron la leyenda de este maravilloso dolmen (que en bretón significa "mesa grande de piedra"), ubicado al sur de Rennes. Las cuarenta y tantas piedras que conforman este monumento, con forma de callejón cubierto, según reza el folclore local, han sido transportadas por éstas mágicas criaturas. Verdadera o falsa esta historia, el trabajo puesto en la construcción de este sitio lo convierte en un lugar innegablemente admirable. Con 20 metros de longitud y piedras de hasta 40 toneladas de peso, ¡este monumento debió requerir el trabajo de al menos 300 hombres! En la actualidad el dolmen de Roche-aux-fées inspira a los creyentes, especialmente a los recién casados, quienes van allá en busca de bendiciones.  

El Pueblo de Locronan

 Uno de los más hermosos pueblos de Francia, Locronan está ubicado cerca del extremo de la región de Finistère y solía ser la meca de la cultura druida. Doce menhires representan los doce meses del año, y cada uno está dedicado a una deidad del Olimpo Celta. Este lugar fue cristianizado por Saint Ronan y desde entonces el pueblo se ha preservado en perfectas condiciones y ostenta un único ejemplo de la arquitectura medieval. En el año 2013 será el anfitrión de la Grande Troménie, una peregrinación y desfile católica inspirada en la tradición celta.

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