Historia del Muñeco de la Rosca de Reyes

Historia del Muñeco de la Rosca de Reyes

Durante la Antigüedad, el muñeco de la rosca era  en realidad un haba. Leguminosa originaria de África y Asia, el haba aparece en Egipto cerca de 2,000 antes de Cristo. Fue durante mucho tiempo la base de la alimentación popular. Su forma embrionaria le daba un fuerte valor simbólico. Para todas las civilizaciones de la Antigüedad, era un símbolo de fertilidad y de felicidad, también formaba parte de los alimentos ofrecidos en los rituales. El haba promete a quien la encuentra suerte, riqueza, poder y virtud.


En la segunda mitad del siglo 19, llegan pequeñas muñecas de porcelana al mercado francés. Son “baigneurs” (pequeños muñecos que representan a un bebe) fabricados en Sajonia. En 1874, un pastelero tiene la idea de reemplazar el haba por estas figurinas.


Durante el siglo 20, los muñecos de porcelana conocen un gran éxito. Después de la Primera Guerra Mundial, la ciudad de Limoges retoma  la producción de los muñecos de porcelana hasta la llegada de los muñecos de plástico que llegarán a sustituir casi totalmente a los de porcelana. En 1988, Limoges Castel, principal especialista en la fabricación de muñecos deja de producir de manera definitiva.


En 1989, en Haute-Saône (al este de Francia) se prepara une pequeña revolución: Joseph Perron, ejecutivo comercial para los panaderos y pasteleros, tiene la idea de ponerle color a los muñecos de porcelana blanca. Además propone agregarles diversidad creando nuevas figurinas. Empezará con una serie especial para celebrar el bicentenario de la revolución. Seguirán muchas más, comprando licencia a marcas y películas.

A finales del siglo 20, el muñeco se vuelve un objeto de colección.