Inès de la Fressange, la parisina

  • Inès de la Fressange, nueva cara de L’Oréal

    © L’Oréal

    Inès de la Fressange, nueva cara de L’Oréal

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Inès de la Fressange, la parisina Paris fr

Inès es a París lo que Jacky Kennedy fue a Estados Unidos: un ícono, un emblema, una presencia.

Para descubrir la ciudad de la luz no hay nada más chic que seguir sus pasos.

3 preguntas a Inès de la Fressange....

¿Cómo podría definirse el espíritu de la mujer parisina?

La parisina es una mujer llena de fantasía, un poco rebelde pero clásica. No le gustan las convenciones pero tiene un sentido de la tradición, una sabia mezcla sobre la cual he querido dar las claves en mi guía. No he querido hacer el trabajo de una socióloga, sino tan sólo describir lo que una parisina hace o no hace.

Las parisinas tienen un estilo mítico y a menudo dan la impresión de inventar su propia moda, de huir de las tendencias…

No las rehúye, pero cuando las sigue, sabe adaptarlas, crearlas o recrearlas. La parisina tiene un espíritu alegre y travieso, se atreve a mezclar la ropa cara con las cosas más sencillas. En cualquier caso, sabe que la creatividad no es hija del conformismo.

Le vimos ser la guía parisina para Sharon Stone hace algunos años. ¿Qué sigue siendo muy insólito para los extranjeros de paso por la capital francesa?

El Ritz puede ser insólito para algunos. Pero los pasajes (corredores entre dos calles que a menudo alberga comercios refinados), como el Pasaje Jouffroy o el Pasaje des Panoramas, siguen sorprendiendo. En otro orden de cosas, el Monoprix (supermercado donde se venden alimentos, ropa y productos de belleza a precios bajos) es un sueño para los extranjeros.



La parisina…

  • No anda, corre. “Y al contrario que las neoyorquinas que van a trabajar en zapatillas deportivas llevando sus zapatos en una bolsa, la parisina llega al trabajo con tacones. Yo recomiendo las ballerinas (flats)”. ¿Las preferidas por las parisinas? Las míticas Repetto, las Roger Vivier de punta cuadrada, las encantadoras Polder o las Swildens de cuero flexible.
  • Le gusta combinar la moda con lo vintage. Por ejemplo, un bolso de cuero patinado, una gabardina de hombre o un abrigo de los años cincuenta. El establecimiento que Inès recomienda: Mamie, una tienda retro que abastece a todo el cine francés en ropa y accesorios de los años veinte a sesenta. “Es como la cueva de Alí Babá” (calle de Rochechouart nº 73- París 9).
  • No se salta la comida. “Y no come únicamente sushi”, bromea Inès. ¿Un lugar que le gusta? Uno de las decenas de establecimientos de la guía: Bread & Roses (calle Boissy d’Anglas nº 25 – París 8). “Está muy cerca de mi oficina, se ha convertido en mi nuevo comedor”.
  • Le gustan los salones de té de los museos. ¿Los preferidos por Inès? El del Museo de la Vida Romántica o del Museo de Orsay, “aunque la parisina”, explica Inès, “lamenta no disponer del tiempo para visitarlos”.
  • Conoce lugares insólitos. “Y siempre busca sitios que nadie conoce”, explica Inès. ¿Su hallazgo más divertido? Los baños de la Madeleine, situados a la derecha de la iglesia del mismo nombre. Este lugar antiguo, de espíritu Belle Époque –con madera y cerámica– es diferente de todo lo que se hace ahora.
  • Le gustan los perfumes de los perfumadores. Creaciones originales, aromas excepcionales, frascos grabados con sus iniciales… “Es algo muy francés y existe en París”, explica Inès de la Fressange. Entre ellos, Maison Francis Kurdjian, Éditions de Parfums Frédéric Malle y Les Parfums de Serge Lutens.
  • Puede tomar el té en casa de Catherine Deneuve. “Bueno… más bien se trata del restaurante del cine del Panteón que ha decorado la propia Catherine Deneuve”. Uno creería estar en su casa. Un lugar perfecto para tomar el té o para comer algo ligero (calle Victor Cousin nº 13 – París 6).

 

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