La Marathon du Médoc

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La Marathon du Médoc

Por Allan Lynch 

En Francia, las uvas son la madre de todas las cosechas, por lo tanto este país que ha contribuido con el concepto del élan (impulso vital) y la joie de vivre (la alegría de vivir), ha elevado el tenor de la temporada de festivales a un grado superior de diversión con la Marathon du Médoc. A pesar de que en general las maratones son bastante aburridas para el espectador, viendo pasar un competidor delgado cubierto de spandex tras otro, la Marathon du Médoc es un gran espectáculo debido a que sus 8.500 competidores llevan disfraces. ¡Es como una mezcla de Halloween con Carnaval!

Los maratonistas hacen verdadera gala de su creatividad a la hora de diseñarse indumentaria para correr. En la maratón de 2011, yendo hacia la línea de largada ví participantes que procedían de toda Europa, África, Asia y Norteamérica pintándose rayas negras y amarillas entre sí,  para poder terminar sus disfraces de abejas a tiempo. Otros acicalaban colas, ajustaban alas, picos u orejas. Había flamingos, enjambres de mariquitas, hordas de ganado y casi 101 corredores vestidos de dálmatas escapándose de unas cuantas Cruella Deville. Había provocadoras gatitas asiáticas, gorilas, cisnes, pingüinos, ovejas, tortugas Ninja y enorme cantidad de cerdos. En francés hay una expresión que define gráficamente una amistad cercana: “on a pas élevé les cochons ensemble”. Significa que lo único que algunos amigos no han hecho juntos es haber criado cerdos. Así que obviamente aunque mucha gente no haya criado cerdos juntos, metafóricamente ha cruzado esa barrera corriendo juntos vestidos de cerdo.

Quienes rompieron el código de vestimenta, optaron por un tema doméstico como el de panaderos portando baguettes o carniceros llevando delantales ensangrentados agitándole sus cuchillas a quienes vestían como animales de granja. Había mosqueteros, un Napoleón que tenía una chaquetilla de terciopelo verde y pantalones de seda, corriendo con una mano dentro de la chaqueta o detrás de la espalda, y un sorprendente número de hombres personificando cantidad de doncellas francesas en déshabillé, diversamente des-vestidos.

“Cocinar, en Francia es una forma seria del arte y un deporte nacional”, observó Julia Child, lo cual también aplica a esta maratón. Al mejor estilo francés, convierten una carrera deportiva en arte culinario. Los maratonistas corren a lo largo de 50 castillos y viñedos (incluyendoChateau Lafite Rothschild), por una ruta que tiene 21 estaciones de comida gourmet; a los corredores se les ofrece algo más que las consabidas agua y frutas frescas. Aquí se les sirven vinos tinto o blanco – literalmente cualquiera sea la especialidad de la casa – así como bocadillos de quesos locales, ostras, y foie gras fresco servido en baguettes calentitas recién salidas del horno. Es la versión de la comida rápida en la región de Aquitania. 

La maratón comienza y termina en el muelle de Pauillac, una pequeña ciudad sobre el río Gironde que está situada a mitad de camino entre la ciudad de Bordeaux y el Océano Atlántico. Al tocar la línea de llegada los corredores hacen piruetas, saltan y danzan sobre el muelle de Pauillac, anticipando las duchas, los masajes y el vino conmemorativo que recibirán. ¡Y El corredor con el mejor tiempo recibe su peso en vino!

Para quienes no corremos, la alegría de esta maratón consta en pasar el día en Pauillac, disfrutando de los disfraces, picoteando y tomando un gran vino Bordeaux mientras que otros sudan la gota gorda.                        

 

SI QUIERES CORRER:

La maratón recibe 15000 postulaciones al año, pero limita el número de participantes a 8500. La celebración dura de viernes a domingo, y la fecha de la próxima maratón es el sabado, 7 de setiembre 2013.

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