Nantes, ¡boca abajo!

  • © Claude Bedard

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Nantes, ¡boca abajo! fr

Por Claude Bédard

Desde hace pocos años Nantes, esta intrépida ciudad del Oeste de Francia ha ido adquiriendo cada vez más carácter, y por ahora no tiene ni miras de volver a su antigua caparazón.

El pasado 15 de junio se inauguró una senda urbana de 8.5 kilómetros en ambas márgenes del estuario del Loira hasta Saint- Nazare. La senda, “Voyage à Nantes”, señalizada con una línea color rosa en el suelo, pasa por unos 30 exclusivos sectores que a menudo ofrecen unas instalaciones disparatadas. Turistas y lugareños fueron invitados durante dos meses a dejar de lado la razón y a pasear por una ciudad dada vuelta por el arte.

Con un concepto desenfadado, innovador y absolutamente extravagante, “Voyage à Nantes” fue desarrollado en base a espectáculos, exposiciones y otras actividades artísticas. Debido a que más de 600.000 visitantes arribaron a la capital del Pays de la Loire para incursionar en esta aventura artística, en el verano de 2013 el evento será completamente renovado.

Para comenzar, los organizadores crearon Crêpetown, la crêperie más grande del mundo, en un edificio abandonado famoso por sus reuniones hasta altas horas de la noche. También se montaron a lo largo del río simpáticas barbacoas, y los curiosos espectadores se sumaban a las festividades atraídos por los conciertos que se iban improvisando.

La cinematógrafa Agnès Varda recreó la boutique de Michel Piccoli en el film “Une chambre en ville”, dentro del Passage Pommeraye, un monumento histórico ubicado en el centro de la ciudad. En el ínterin, en un sitio abandonado y de manera muy original Varda invitaba a mendigos e indigentes a hablar en público y a decir todo lo que se les ocurriera.

Una de las más grandes atracciones de Nantes, la famosa fuente de Place Real, desapareció bajo la construcción de un ‘monte real’ para incentivar el alpinismo y la exploración entre la juventud y los jóvenes de espíritu. Otra atracción poco común pero sumamente tentadora para la gente fue el rodeo (norteamericano), al estilo Lucky Luke, que se hizo en el patio interior del Château des ducs de Bretagne.

En un viejo astillero reciclado de la isla de Nantes, se observaba un elefante de cuatro pisos de altura y cincuenta toneladas de peso cargando 50 pasajeros sobre su lomo, desfilando por la isla y rociando a los transeúntes con su trompa. ¡Enhorabuena a estos descabellados artesanos capaces de construir un aparato tan gigantesco! Haciendo una burlona y sutil reproducción de un enorme sitio en construcción en la Place du Bouffay, había un pedazo de fachada que colgaba en el aire a 10 metros del suelo desafiando cualquier ley de gravedad. Y en las afueras del pueblo Couëron se veía flotando en el río una casa de piedra de tres pisos…

Al final, se invitaba al público a tomar un crucero gastronómico para observar las curiosidades que tapizan las márgenes del Loira y prolongar aún más la expedición hasta Trentemoult, un pueblo pesquero tradicional reconocido por su mercado orgánico y por sus casas torcidas y coloridas.

Con esta impactante serie de eventos, Nantes se está clasificando dentro del ranking de los destinos  indispensables. “Voyage à Nantes” lejos de eclipsar el patrimonio de esta gran ciudad francesa, ilumina su legado con un halo de libertad artística y de típica joie de vivre.Manténgase conectado para la programación del 2013 para preparar su alucinante viaje propio a Nantes. 

nantes-tourisme.com

levoyageanantes.fr

 enpaysdelaloire.com