Nuestra Ignota Señora de Francia

Nuestra Ignota Señora de Francia

En una fría noche de 1871, un pueblo,
de la misma región normanda del monte San Michel y Lisieux donde naciera Santa
Teresita, fue testigo de la misteriosa aparición de la Virgen María.

Esta es una historia que pocos
conocen, incluso los mismos franceses desconocen este particular evento. Durante
el gélido invierno de 1871, cuarenta y un años después de la aparición de Nuestra
Señora de la Medalla Milagrosa a Catharine Lebouré, en Paris, y trece años
despues de la visión de Bernardita Soubirús en la advocación de la Inmaculada
Concepción, en Lourdes, los habitantes de Pontmain, un pueblo en la llanura de
Normandía, también presenciaron un evento milagroso. 

 

La Guerra Franco-Prusiana representó
una época muy difícil para los pobladores de este pueblo, ya que vivía el
constante temor de un amenazador ataque e invasión del ejército enemigo y por
eso se reunían a diario en la pequeña capilla parroquial para rezar. Durante
las oraciones de aquel domingo ellos habían pedido por los 38 jóvenes del
pueblo que habían sido llamados a servir en la guerra y de quienes no se tenían
noticias. En Pontmain el ambiente era de gran tensión ya que los habitantes eran
en su mayoría granjeros y gente humilde, quienes no podrían defenderse solos
frente a un ataque.

Poco después de las
cinco de la tarde del 17 de febrero de aquel año los hermanos Joseph y Eugéne
Barbedette ayudaban a recoger forraje para alimentar los caballos del establo,
mientras sus padres escuchaban las noticias que los vecinos tenían sobre un inminente
ataque del ejército prusiano al pueblo. De pronto Eugéne, de 12 años, sintió la
necesidad de ir a ver qué tal estaba el clima. Al salir vio que en el cielo,
sobre el establo, flotaba una Dama envuelta en una manta azul índigo con muchas
estrellas, similar a la imagen del techo de la capilla parroquial. Él llama a su
hermano Joseph, de 10 años, y a sus padres; sin embargo, solo Joseph ve la Dama
en el cielo. Los niños quedan extasiados por su belleza. Luego avisaron a
las hermanas de la escuela local y ellas traen otros niños. Dos niñas aseguran
que también pueden ver a la Virgen y repiten la misma descripción que hicieran
los niños. De a poco todo el vecindario se congrega; pero solo los niños ven la
aparición. Lentamente se dibuja una frase en el firmamento. Los niños, casi
analfabetos, dictan letra por letra las palabras que aparecen. Y así se forma
un mensaje que aparece en una franja a los pies de la señora: “¡Oren, hijos
míos! ¡Dios oirá pronto vuestras plegarias! ¡Mi hijo os espera!”. Cuatro velas
y un crucifijo rojo se suman a la imagen de la Virgen, quien permanece en
silencio. La aparición dura tres horas y cuatro niños describen lo que ven
hasta que todo se desvanece. Cuando el evento termina los prusianos, de modo
inexplicable, cesan su ataque y en seguida se acuerda un armisticio.

El Padre Guérin, sacerdote
de la localidad, queda tan impresionado con el evento que emprende la tarea de
lograr el reconocimiento de ésta  aparición
de la Virgen. El Obispo de la región reconoce oficialmente el milagro en 1872 y
posteriormente el Papa Pío IX autoriza dedicar el 17 de cada mes a la adoración
de Nuestra Señora de Pontmain. Para ese día el pueblo organiza un programa especial
y varias actividades para recordar el evento con una gran peregrinación; la
misma que se lleva a cabo todos los años en la misma fecha de la aparición de
Nuestra Señora de Pontmain.

La Peregrinación

En la actualidad Pontmain
es una población de 864 aldeanos, quienes reciben a los peregrinos que se
acercan al lugar para orar y descansar. En el Centro Pastoral encontrará
hospedaje sencillo, mientras que en el complejo de Relais Bocage o L’Auberge de
l’Espérance hallará confort y comodidad. El establo de dicha población mantiene
el mismo aspecto de hace 141 años y le ofrece la oportunidad de ver vídeos
vinculados con la aparición. La capilla se reconstruyó en su totalidad,
buscando siempre mantener el aspecto que tenía el siglo pasado. También existe
en ese lugar una imponente basílica de estilo neo-gótico,  construida por los propios habitantes en el
siglo XIX, con la asistencia técnica a distancia de arquitectos. La basílica
abrió sus puertas a los feligreses en el año 1900, a tan solo treinta años de
la aparición.

Aun en la
actualidad, incluso dentro de Francia, la Virgen de Pontmain es  poco reconocida. Sin embargo, la fe que
inspira en los corazones de los habitantes de este pequeño pueblo es muy
profunda. Ellos esperan firmemente que algún día todo el mundo abrigue la misma
devoción y esperanza que ellos sienten por la Señora del Manto de Estrellas.

Para
mayor información visita: www.sacturaire-pontmain

 

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