ÓPERA EN PARÍS Y LAS PROVINCIAS

ÓPERA EN PARÍS Y LAS PROVINCIAS

“SI EL HABLA ES LA EXPRESIÓN DE LA MENTE, EL CANTO ES LA EXPRESIÓN DEL ALMA”. —GÉRARD MORTIER, GERENTE GENERAL Y DIRECTOR ARTÍSTICO DE LA ÓPERA NACIONAL DE PARÍS

 

POR NANCY WIGSTON

Los operófilos tienen motivos de sobra para adorar París, ciudad que no ofrece una, sino dos casas de la ópera. El deslumbrante Palais Garnier, diseñado por el arquitecto homónimo de la Bella Época, abrió sus puertas neobarrocas de Place de l’Opéra en 1875. Los parisinos se enamoraron instantáneamente de esta obra maestra: su interior en rojo y oro, cinco niveles de plateas, hileras de columnas, frisos y estatuas de compositores venerados. Marcel Proust escribió sobre las mujeres de sociedad bien vestidas que veía en el Garnier. Un detalle de mayor fama: éste es el edificio que inspiró la novela clásica francesa de Gaston Leroux en 1910 sobre un secreto Fantasma de la Ópera. En 1964, Marc Chagall pintó el cielorraso y realzó el esplendor del edificio. Hoy en día, la célebre ópera de París, si bien es principalmente la sede de un ballet, sigue siendo de visita obligatoria, una ventana con vista al pasado espléndido y moderno de la ciudad.

Cuando se inauguró la Opéra Bastille, diseñada por el arquitecto uruguayo-canadiense Carlos Ott, en Place de la Bastille durante el bicentenario de la Revolución Francesa en 1989, el contraste era asombroso. Un exterior imponente da lugar a un interior seductor, con 2.700 plazas y características acústicas perfectas. El nuevo teatro, uno de los proyectos favoritos del saliente presidente francés Mitterrand, estaba destinado a las masas. Ahora sus espectáculos, con localidades agotadas, atraen a multitudes vestidas informalmente que hubieran hecho reír a Proust. Sabias palabras: quienes visitan París pueden parecer unos consentidos para escoger, pero las entradas de ópera son tan populares que lo mejor es reservarlas por anticipado para la temporada de septiembre a junio. Si eso no resulta, hable con el conserje del hotel donde se hospeda.

FUERA DE PARÍS

Un detalle sorprendente: la ópera de mayor calidad también demuestra ser completamente compatible con los encantos provincianos y los cielos soleados. Durante tres semanas a fines de junio y en julio, los operófilos se juntan en Aix-en- Provence. En 2007, Aix inauguró con orgullo el Grand Théâtre de Provence, sito en 380, avenue Max Juvenal, un deslumbrante teatro nuevo, objeto del tipo de críticas favorables generalmente reservadas para su magnífico programa (Mozart, Wagner, Monteverdi, Janácek, Haydn y muchos más). Si bien conservan su atractivo los lugares originales, como el Théâtre de l’Archevêché a cielo abierto, con sus arcos medievales, magnífica escalera y alas del siglo XVIII, y el Jeu de Paume, una creación italiana del siglo XVIII construida donde Luis XIV solía jugar paumes (un precursor del tenis sobre hierba que se jugaba sin raquetas), el nuevo teatro, diseñado por el italiano Vittorio Gregotti, da cabida a 1.350 en su interior dramáticamente curvilíneo, además de una terraza.

Aquí la Filarmónica de Berlín interpretó “Die Walküre” el verano pasado bajo la dirección de Simon Rattle. Aix ha programado para 2008 ”Siegfried”, su tercera ópera del tercer Ring Cycle, junto con Mozart, sinfonías, música de cámara y recitales de jóvenes artistas de la Academia Europea de Música.

En Niza, el corazón de la Riviera francesa, los entendidos de la música se estremecen con los cielos que aparecen azules todo el año y con una distinguida historia operística. Si bien el marqués Alli-Maccarani transformó parte de su hogar en un teatro en 1776, en 1885 el arquitecto nicense Francois Aune concibió una nueva sede, la Opéra de Nice, sita en 4, rue St-François-de-Paule. El teatro de ópera, construido en el estilo del Palais Garnier, inauguró su temporada con una producción de “Aïda”. Exactamente 120 años después, se realizó esta ópera de Verdi en el mismo teatro en el mismo día, un hito festivo del programa invernal de Niza, cada vez más popular. La Opéra de Nice sigue floreciendo luego de más de un siglo.

A unas millas a lo largo de la costa, Mónaco cuenta con un teatro de ópera diseñado por el mismo Charles Garnier. El 25 de enero de 1879, Sarah Bernhardt encabezaba el reparto de su programa inaugural. De 1893 a 1951, el director Raoul Gunsbourg atrajo a las voces más bellas de la época a la Opéra Monte-Carlo, incluso a estrellas como Melba y Caruso. Aquí se crearon obras importantes, “L’Enfant et les Sortilèges” de Ravel en 1925, entre otras. El teatro, completamente renovado y con el auspicio real, volvió a abrir sus puertas en 2005 y continúa presentando un prestigioso programa de óperas, conciertos y ballets.

OPÉRA NATIONALDE PARISPalais Garniery Opéra Bastillewww.operadeparis.fr(en francés)AIX-EN-PROVENCEGrand Théâtrede Provence, Théâtrede l’Archevêchéwww.festival-aix.comRIVIERAOpéra de Nicewww.opera-nice.org(en francés)Opéra de Monte Carlowww.opera.mc(en francés)

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