Un placer para todos los sentidos

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Un placer para todos los sentidos fr

Por Liz Flemming

Desde piñas a flores de color fucsia y piscinas de zafiro, Guadalupe, "la isla mariposa", provoca y realza todos los sentidos. 

 

El primer turista de Guadalupe fue Cristóbal Colón quien en su segundo viaje al nuevo mundo en 1493, pasaba por la exuberante isla tropical en busca de agua fresca. Se enamoró de una fruta local a la cual el llamó "piña de las indias"; Guadalupe aún cultiva las más deliciosas piñas, solo uno de los muchos placeres sensoriales de esta cautivadora estrella del Caribe.

Una delicia visual para los sentidos es el espectáculo de La Pointe des Chateaux, en donde rocas cónicas se levantan desde el océano como torrecillas de un inmenso castillo de arena y donde olas chocantes causan inmensas explosiones de espuma. El fuerte oleaje en la zona no permite a nadadores así que podrías tener la suerte de encontrar una romántica playa a solas.

Una visita a los jardines botánicos en Deshaies te ofrecerá tal placer visual que te sentirás dentro de un cuento de hadas. Allí, tres ramas cargadas de flores fucsia caen sensualmente hacia el suelo, demasiado repletas para mantener sus cabezas en alto por mucho tiempo. Brillantes enredaderas verdes cuelgan sobre pequeñas lagunas color zafiro en donde muy agraciadamente pájaros de agua se pavonean.

Si deseas un poco de estimulación intelectual, más al norte en el parque nacional Basse-Terre, los guías presentan a los visitantes curas naturales para dolencias o achaques del mundo exterior. Por ejemplo, las hojas de bayrum combaten la fiebre y la influenza, y de la corteza hervida del árbol Indio Desnudo nace un poderoso afrodisiaco. La bienvenida de la naturaleza es tan cálida como la que se ofrece por los mismos guadalupenses.

Pero aun sin los afrodisiacos, ten por seguro que te enamorarás de la cocina guadalupense, la cual es rival de las mejores cocinas en Paris. No es sorpresa que muchos de los chefs de la isla han “escapado” de sus cocinas europeas para traer un sabor internacional a la comida local de mariscos, pescado, fruta y verduras. Los chefs nativos de Guadalupe añaden su propio brillo, creando un impresionante  escenario para el paladar. Ciertamente no te encontrarás con cualquier plato de plátano y pescado frito común y corriente en algunas islas del Caribe.

El placer es primordial en el estilo de vida guadalupense. Los locales beben más champaña que los residentes de cualquier otro paísfrancés — cifras no oficiales sugieren tres botellas por persona al año. ¿Quién no celebraría? Desde el espectacular paisaje del occidente de Basse-Terre, acentuado por el volcán La Soufrière, hasta las colinas rodantes, llanos y playas de arena blanca en el este de Grande-Terre, Guadalupe es una isla mariposa, bendecida con dos alas diferentes. Su seductora simetría de seguro te enamorará.