La Tupina

  • La Tupina

    © La Tupina

    La Tupina

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    © La Tupina

    La Tupina

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  • Le Comestible

    © La Tupina

    Le Comestible

    © La Tupina

  • El bar Cave

    © La tupina

    El bar Cave

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  • Cafe Tupina

    © La tupina

    Cafe Tupina

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  • Kusina

    © La Tupina

    Kusina

    © La Tupina

La Tupina 6 rue Porte de la Monnaie 33800 Bordeaux fr

Cuando hablamos de Bordeaux, pensamos en vinos. Sin embargo, no hay que olvidarse de la gastronomía. La ciudad ofrece una gran variedad de restaurantes de todo tipo pero que tienen algo en común: el amor por los productos locales. Entre las especialidades de la zona se encuentran muchos pescados y mariscos como las ostras de Arcachon o las angulas. Carnes y charcutería nunca faltan a la mesa, con foie gras y cordero. Los postres terminan cualquier comida con broche de oro como el famoso Canelé de Bordeaux o los macarones de Saint Emilion.

Para honrar esta gastronomía un hombre emprendedor, fino gastrónomo y amante del arte decide abrir un restaurante en la calle de Puerta de la Moneda, y luego otro, y otro. Hoy esta calle se hace llamar "la rue gourmande" ou la calle golosa porque se encuentran diferentes restaurantes y una casa de huéspedes. El hombre carismático que creó este imperio de la gastronomía se llama Jean-Pierre Xiradakis. Su pasión es tan grande que siempre está cerca de uno de sus restaurantes y tener la oportunidad de platicar con este personaje convierte cualquier cena en un momento memorable.

Cada restaurante tiene alma propia y propone una cocina diferente, un ambiente distinto. Por ejemplo, La Tupina, primer restaurante de la calle abierto en 1968, se ve mucho más tradicional. Ahí domina la chimenea que da la bienvenida a los clientes con sopas calentando, carnes en la parrilla y pollos rostizando. Ahí se encuentra el caldero que dio su nombre al lugar ya que en vasco se dice Tupina. La comida es abondante y deliciosa. La decoración es acogedora. Uno se siente como en casa, degustando los platillos preparados con amor por la madre de familia.

Para los que solo quieren tomar una copa, platicar con sus amigos y probar algunas carnes frías de la región, la opción es el Café Tupina. Con su terraza sobre el Río Garonne y su decoración vintage al estilo Tour de France de ciclismo, el pequeño lugar se volvió un símbolo a la hora del "apero" o aperitivo. Ahí vienen a saborear una copa de vino y para los más golosos, siempre están los postres hechos en casa.

La calle golosa cuenta con otros 3 restaurantes y bares. También ofrece alojamiento en una casa de huéspedes donde cada cuarto fue decorado por el mismo Jean-Pierre Xiradakis con los objetos que fue comprando y encontrando en los mercados de pulgar y ventas de garage.