Vino: Notas subterráneas

  • © Daniel Gallon -Dangal

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  • © J.decker

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Vino: Notas subterráneas saumur champigny fr

Por Mary Winston Nicklin

 Esta fértil franja de tierra en los alrededores de Loira, cerca del poderoso río del delta del Atlántico, es conocida por sus sobrecogedores e inspiradores chateaux renacentistas. Pero eso no es todo lo que tiene para ofrecer: bajo la superficie existe todo un submundo. En la ribera sur, cerca de Saumur, más de mil kilómetros de galerías subterráneas albergan cavas de vino, huertas de hongos e incluso una parte de lamaison diaria. Estas cuevas salieron a flote durante la excavación para extraer piedra caliza blanca local, conocida como tuffeau, con la que construyeron los castillos, iglesias y pueblos que hoy brillan bajo el cielo de Loira.

A cada lado de las calles en Varrains, paredes altas y blancas protegen las históricas mansiones de las miradas curiosas. Durante siglos los vitivinicultores vecinos compitieron entre sí, mientras trabajaban la tierra, cosechaban uvas y añejaban sus vinos en cavernas trogloditas. Este es el corazón mismo de la región vinícola de Saumur-Champigny, donde generaciones de viticultores desarrollaron su técnica y donde se enorgullecen de su excepcional terroir. La composición geológica de estos terrenos: arcilla, tierra caliza y tuffeau, les permite absorber el calor del sol durante el día y liberarlo por las noches, alimentando así la vid sembrada en un clima benigno, no muy lejos del océano. (Champigny viene del latín Campus Ignis, que significa “campos de fuego”.)

El Saumur-Champigny, durante mucho tiempo a la sombra de los vinos de Burgundy, es un vino asequible pese a corresponder a una olvidada pero reconocida D.O.P. (sistema de clasificación antes conocido como D.O.C.), por la calidad de sus vinos tintos. El perfecto representante de este tinto con mucho cuerpo, fabricado con uvas Cabernet Franc, es el Les Lizières por René-Noël Legrand del 2010, la estrella más actual de una larga línea de productores de vino; de hecho éste corresponde a la onceava generación. Esta botella se sirvió en 2011 en la Maison du Vin en el Valle de Loira para promocionar la D.O.P. de Saumur-Champigny.

“Los vignerons (vinicultores) del Saumur-Champigny tienen muy claro que es un privilegio ser parte de ésta denominación. Las parcelas de tierra son pequeñas, pues con el pasar de los años y con las generaciones posteriores las propiedades se dividieron”, explica Legrand, mientras se toma un descanso tras inspeccionar su plantación tras días de fuerte lluvia. Reconocer su sala de recepción es sencillo, pues ésta aparece en su antigua etiqueta en las botellas de vino; la imagen simboliza una escena de caza a gran escala bajo el cielo azul celeste de la zona. Éste mural data del siglo XIX y es un monumento histórico.

Legrand fue el primer vinícola de Saumur-Champigny que reconoció la importancia de producir menor cantidad de vinos, pero con una mayor calidad. (Durante varios siglos el vino se produjo en grandes cantidades, con bajo contenido alcohólico; éste estaba destinado a satisfacer la alta demanda del consumo cotidiano. Él explica que, la demanda era tal, que “las parras cubrían toda Francia”.) Legrand fue el pionero en la siembra de pasto en medio de las filas de viñedos, pues sus raíces impiden que las vides extiendan. En la actualidad la regulación de la D.O.P. prohíbe el uso de herbicidas en éste pasto. Las 14 hectáreas de uvas Cabernet Franc de Legrand se cosechan a mano, luego el vino se añeja en barricas de roble y al año siguiente, finalmente se lo guarda en botellas. Antes de 1950, los vinos de Legrand se vendían por barriles.

Reseñas de vino, como la de Gault Millau y la de Hachette, alaban la delicadeza poética en el “carácter del vino” de Legrand; lo que se evidencia también en su fotografía, la cual captura imágenes de orquídeas abriéndose paso en sus viñedos. Estas parras tienen un promedio de 50 años e incluso algunas de ellas se sembraron en 1927. La técnica de la producción de vinos de Legrand está infundida por su cabal conocimiento de ésta región rica en historia. Los monjes de la Abadía de Fontevraud fueron los primeros en cultivar estas vides en el siglo VIII; más adelante éstos pasaron al control del Conde de Anjou y cuando Henri Plantagent se convirtió en Rey de Inglaterra en 1154, la demanda por el vino de Saumur estalló a lo largo de todo el Canal de la Mancha. Posteriormente, durante las guerras de Vendéen, las cosechas se destruyeron y se sembraron nuevamente por los monjes Oratorios. Éstos viñedos fueron muy apreciados por los aristócratas parisinos, quienes enviaban a sus hijos a la famosa escuela de caballería en Saumur y compraron codiciadas parcelas de tierra.

Clothilde, la hija de 27 años de Legrand, pronto tomó el control de sus dominios y continuó con la tradición vinicultora, iniciándose así la doceava generación de productores y promoviendo la D.O.P. a escala internacional. En la actualidad los vinos de Legrand se venden en California, Quebec y Japón.

En los exteriores de su casa, una rampa de piedra desciende hasta la cueva. Una vez ahí Clothilde deambula con facilidad entre las galerías, señalando un antiguo cuarto de lavado y un horno de pan, vaciados para albergar el tuffeau. En el siglo XIX, el cerdo y la vaca de la familia tenían ahí su propio cuarto troglodita con abrevaderos tallados en roca. Al seguir el descenso se encuentra una antigua prensa de uvas, que ocupa una cámara cavernosa, iluminada desde arriba por un pozo de aireación, el mismo que sirve también para controlar la temperatura. La colección de piezas fósiles de Legrand — conchas prehistóricas grabadas en roca, halladas en los campo — decoran este mundo subterráneo.

Al final del pasillo Clothilde sonríe con orgullo al ver una red de hongos tendida sobre botellas con siglos de historia. Una colección digna de un rey renacentista. 

DIRECCIONES

domaine-legrand.fr
saumur-champigny.com
ot-saumur.fr
abbayedefontevraud.com 
loiretourisme.com

 

 

 

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