Las playas francesas más bonitas para soñar antes de darse un chapuzón

¿Sueñas con zambullirte en el mar, tomar el sol sobre la arena fina o admirar el horizonte hasta el infinito? A la espera de volver a disfrutar del mar, aprovecha para ver las mejores playas francesas que no querrás perderte en Francia. ¿Te gustan las grandes extensiones o prefieres las pequeñas calas más íntimas? ¡Hay para todos los gustos, de Bretaña a Córcega, pasando por la Costa Azul, Normandía y el País Vasco!

Playa de Santa Giulia - Porto-Vecchio

Apodada la isla de la belleza, Córcega alberga unas calas magníficas. Tras las ineludibles playas de Rondinara y de Pallombaggia, descubre la célebre bahía de Santa Giulia. Situada junto a la ladera de la montaña, ofrece kilómetros de arena fina y unas aguas cristalinas. Poco profundas, son ideales para los niños y para practicar el esnórquel.

Cala d'En-Vau (Marsella)

Protegida del viento, ¡la cala de En-Vau ofrece unos baños refrescantes muy merecidos!
Esta es una de las más hermosas calas situadas entre Marsella y Cassis. Para admirarla, deberás armarte de paciencia: rodeada de altos acantilados escarpados, sólo se puede acceder en canoa, en barca o tras un recorrido a pie de una hora. Una vez allí, el esfuerzo está ampliamente recompensado por las vistas de estas aguas de color turquesa.

Playa de Deauville

Es conocida por su célebre paseo de tablones de madera que llevan el nombre de actores y directores famosos o gracias a la película “Un hombre y una mujer”, de Claude Lelouch: la playa de Deauville es también una de las más impresionantes de Normandía, con 2 kilómetros de largo. Con el mar hasta el infinito, cuenta con 450 cabinas de baño y 450 sombrillas y se encuentra a 2h30 en tren desde París.

Quend-Plage (Altos de Francia)

Muy cerca de la magnífica bahía de Somme, en pleno parque de Marquenterre, la inmensa playa de Quend llega hasta la playa de Fort-Mahon en una sucesión de dunas rectilíneas y preservadas. Un ambiente a vacaciones con su enorme extensión de arena fina, el horizonte infinito y un bosque de pinos. Un lugar idóneo para montar a caballo, manejar un carro de vela, disfrutar de una sesión de pádel surf o de las sensaciones intensas del kitesurf…

Playa de la Corniche - Duna de Pilat (Pyla-sur-Mer)

Para llegar a la playa de la Corniche, primero deberás ascender la duna de Pilat, la más alta de Europa, con 110 metros. Aquí, la inmensidad se ofrece a ti. Admira el océano Atlántico que se extiende delante tuyo, así como el banco de Arguin, un paraíso para las aves migratorias. A continuación, puedes tomar las escaleras de madera para llegar a la playa de la Corniche y disfrutar de un baño bien merecido.

Playa de Grands Sables - Isla de Groix

Situada en la magnífica isla de Groix, a 45 minutos en barco de Lorient, la playa de Grands Sables sorprende por su forma convexa y su arena fina, cuyos matices van del granate al blanco. Es la mayor playa de la isla con 800 metros de largo y es apreciada por sus aguas transparentes y su belleza todavía salvaje. ¡Se la apoda “vagabunda” ya que se ha desplazado de 150 metros en dos años!

Grande Plage de Hendaya

¡Ven a disfrutar de una de las más hermosas playas del País Vasco, situada a unos pasos de España! Con sus 3 km de arena fina, es también una de las más extensas. Es considerada como ideal para quienes gustan de caminar por la mañana temprano, paras los surfistas principiantes y las familias, que siempre encontrarán un lugar para instalar la toalla. Cuenta con la etiqueta “Handiplage” que le permite disponer de equipos que facilitan el baño a las personas discapacitadas.

Playas de Orpellières (Occitania)

Junto a la reserva natural protegida del mismo nombre, la playa de Orpellières se mantiene salvaje y natural, aunque vigilada en verano y con varias zonas de aparcamiento. La playa está resguardada por un cordón de dunas de 2,5 km. Para llegar hasta la playa, hay unos senderos que cruzan las inmensas dunas. Un paisaje poco frecuentado en general que ofrece una magnífica panorámica en una naturaleza preservada. ¡No te olvides de caminar por los caminos señalizados para proteger las dunas y marismas!

Playa de Étretat

Aquí lo que impresiona no es la transparencia del agua sino la belleza salvaje de la Costa de Alabastro. Situada entre los acantilados de tiza de Amont y de Aval, la playa de Étretat se extiende sobre un kilómetro, frente al canal de la Mancha. Fascina e invita a la contemplación. Una precaución a tener en cuenta: ¡hay que tener cuidado con los horarios de las mareas!

Playa de Notre-Dame - Porquerolles

Accesible en unos minutos en barco desde el istmo de Giens en Hyères, la isla de Porquerolles es un lugar mágico donde pasar el día. Su mayor joya es sin duda la playa de Notre Dame, a la que puedes llegar en bicicleta o a pie desde el pueblo. Bordeada de pinos y robles, maravilla por sus aguas transparentes que le han valido el título de “playa más bonita de Europa”.

Grande Plage - Biarritz

Con 450 metros de largo, la playa de Biarritz es ideal para pasar el día en familia.
Es una de las playas más célebres y emblemáticas de Biarritz, con sus tiendas de colores, su paseo frente al mar y sus edificios de época, entre ellos el palacio convertido en hotel de lujo y el casino. Al ser la playa central, se encuentra junto a numerosos cafés, comercios y restaurantes. En el pasado fue conocida como “playa de los locos” y “playa de la emperatriz”.

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Playa de Saint-Nicolas - Les Glénan en Bretaña

Situado a una hora en barco de Fouesnant, el archipiélago de Glénan tiene un aire de Riviera bretona con sus aguas cristalinas, su laguna color turquesa y sus extensiones de arena fina. En el centro, podrás descubrir la playa de la isla Saint Nicolas, paradisíaca con su orientación a pleno sol, resguardada del viento y su escuela de vela para los más deportistas. En abril, aprovecha para admirar los narcisos de Glénan, una especie característica de la isla que cubre las dunas.

Saint-Brévin (Países del Loira)

Cerca de Nantes, puedes llegar a las grandes playas de Saint-Brévin en bicicleta a orillas del Loira o del mar, entre bosques de pinos, salientes rocosos, aldeas y megalitos. Un enfoque natural y agradable para disfrutar de la costa en el extremo sur de la Bretaña. Entre Pornic y Saint-Brévin, hay múltiples calas y playas más grandes para elegir el ambiente que buscas: más íntimo o bien animado.