48 horas en Verdun tras las huellas de los soldados de la Gran Guerra

Febrero de 1916, en Verdun: las tropas francesas y alemanas inician la que será la batalla más larga de la I Guerra Mundial. Museos, vestigios y otros monumentos conmemorativos están hoy repartidos por este territorio cuya identidad es indisociable de este episodio histórico. Una inmersión hasta el corazón de las trincheras en compañía de los soldados franceses.

Recorrer el campo de batalla

Nada más dejar las maletas en Verdun nos dirigimos al bosque situado a las puertas de la ciudad para respirar aire puro e historia. Creado nada más terminar la guerra, en el antiguo campo de batalla, tiene el difícil papel de curar las heridas de este conflicto cruel. Este bosque, que cubre cerca de 10.000 hectáreas, es un verdadero museo a cielo abierto con nada menos que 80 lugares históricos que datan de la Gran Guerra o que fueron construidos en recuerdo de los combatientes.

Ponerse el uniforme

Si hubiese que visitar sólo uno, sería sin duda éste. Este memorial, que los antiguos combatientes de Verdun quisieron que se construyera, fue completamente restaurado y ampliado en 2016. Hace que el visitante se meta en la piel de un soldado, permitiéndole de este modo sentir y comprender esta batalla, en el lugar preciso donde se desarrolló hace más de un siglo. En la última planta se pueden admirar las vistas del bosque que se extiende a sus pies.
Memorial de Verdun (Enlace externo)

Un momento de recogimiento en Douaumont

Proseguimos la visita del bosque en el fuerte de Douaumont. Este fuerte, el elemento más poderoso del dispositivo defensivo, fue capturado por los alemanes unos días después de haberse iniciado la batalla. Es el símbolo de Verdun. No lejos de ahí, el Osario de Douaumont rinde homenaje a los soldados franceses y alemanes caídos en el campo de batalla.
Fuerte de Douaumont (Enlace externo)
Osario de Douaumont (Enlace externo)

Cena en la cantina

La inmersión prosigue en Verdun, donde pasamos la noche en el antiguo comedor de los oficiales. Esta antigua cantina instalada en un edificio del siglo XIX, a orillas del Meuse, es hoy un hotel de cuatro estrellas bautizado Les Jardins du Mess. Disfrutamos de su espacio de bienestar y su restaurante, Le Cercle du Mess, para recuperar fuerzas tras este primer día de visita.
Hotel Les Jardins du Mess (Enlace externo)

Descender bajo tierra

El día comienza bajo tierra, en la Ciudadela subterránea de Verdun. Subimos a bordo de una plataforma audioguiada para descubrir cómo se vivía en esta base logística a donde venían los soldados franceses antes de partir al combate.
Ciudadela subterránea de Verdun (Enlace externo)

Ampliar horizonte

Volvemos al aire libre y nos dirigimos al Centro Mundial de la Paz, en Verdun, que acoge hasta fin de año la exposición “¿Qué queda de la Gran Guerra?”. Una muestra sobre el siglo XX para comprender mejor las consecuencias de este conflicto mundial.
Centro Mundial de la Paz (Enlace externo)

Asaltar un fuerte

A unos kilómetros de Verdun, el Ouvrage de la Falouse resistió a los bombardeos. Así pues, en él se pueden ver todavía las torretas de esta defensa donde estaban colocados los cañones y metralletas, así como una garita de infantería. La vida detrás del frente también ha sido reconstituida en una trinchera de 150 m de largo.
Ouvrage de la Falouse (Enlace externo)

Terminar con un toque dulce

No se puede terminar la estancia sin pasar por la tienda La Dragée de Verdun. La Casa Braquier, cuya fábrica fue totalmente destruida durante la batalla de Verdun, fabrica peladillas desde 1783. ¡Entre la peladilla de almendras, la que está rellena de chocolate o la que cambia de color en la boca, lo más difícil es elegir!
Peladillas Braquier (Enlace externo)

Para saber más:

Verdun, en Lorena