Altos de Francia: qué hacer, qué ver…

Asombrosa, sorprendente, viva, la región de Altos de Francia tiene todos los atributos para dar que hablar. Del Casco antiguo de Lille a las cometas de Berck, de Dunkerque a Wissant, colma todos los gustos, los deseos e incluso tiene cosas que ofrecer a aquellos que buscan ser sorprendidos. Pasamos de un plato típico a la Villa Cavrois o del mercadillo de Lille a un museo con la misma facilidad. Toda la familia se lo pasa en grande y graba en la memoria montones de recuerdos. 

Las visitas que no debes perderte en los Altos de Francia

• El castillo de Chantilly

Desde la Edad Media hasta el siglo XIX, el castillo ha sabido conservar su excepcional e imponente marco. Se pueden visitar las diferentes galerías de pinturas (la segunda colección de pintura antigua de Francia después de la del Louvre), los jardines románticos, incluyendo el proyectado por Le Nôtre, las grandes cuadras del siglo XVIII y el Museo del Caballo.

• El Museo de Lewarde

El centro histórico minero, situado en pleno corazón de la cuenca minera, muestra con emoción y pedagogía las distintas etapas de la mina, la vida cotidiana de los mineros, y te embarca en las galerías del pozo Delloye.

El Louvre-Lens

Desde 2012, el museo parisino se ha descentralizado en Lens y expone más de 200 obras maestras en la Galería del Tiempo que ofrece un recorrido a través de la Antigüedad, la Edad Medio y la época moderna. ¡Una visita en un espacio único!

El Tripostal en Lille

Como su nombre indica, el Tripostal es antiguo edificio de correos de los años cincuenta del pasado siglo. En pleno centro de Lille, en la actualidad es un recinto original de arte y de vida, que acoge exposiciones de artistas contemporáneos y performances.

La Piscine, Museo de Arte y de la Industria André-Diligent de Roubaix

Instalado en una piscina de estilo Art Déco, este museo distinto a los demás tiene como protagonistas la escultura del siglo XIX y XX, el Grupo de Roubaix (artistas de arte contemporáneo) y organiza exposiciones temporales.

La catedral de Amiens

Esta gigantesca catedral es uno de los más bellos ejemplos del arte sagrado gótico. Construida en el siglo XII y XIII, fue restaurada en el siglo XIX por Viollet-le-Duc. Hay que fijarse en los pórticos con sus 700 esculturas de gran finura de santos y apóstoles que lucen mil colores durante el espectáculo nocturno Chroma.

La ciudad fortificada de Montreuil

En Montreuil-sur-Mer, te aguardan 1.000 años de historia. Las ruinas del castillo de Felipe Augusto, la ciudadela del siglo XIII remozada por Vauban en el XVII, los hermosos palacetes del XVIII, los vestigios de la I Guerra Mundial durante la batalla del Somme y los pintores estadounidenses de comienzos del siglo XX.

El monumento canadiense de Vimy

El memorial fue construido en el lugar donde tuvo lugar en abril de 1917 la terrible batalla de Vimy, entre los soldados canadienses y el ejército alemán. Domina la llanura de Douai con sus dos inmensos pilares de piedra blanca.

Le Touquet y la Costa de Ópalo

Esta gran localidad costera extiende sus playas entre dunas y bosques. En las calles detrás del frente de mar hay hermosas mansiones de comienzos del siglo XX, muy apreciadas por los británicos. Desde Bélgica hasta la bahía del Somme, la Costa de Ópalo ofrece cerca de 200 kilómetros de playas salpicados de lugares históricos y zonas naturales protegidas.

La Grand-Place de Arras

Lugar donde tienen lugar grandes mercados desde el siglo XI, esta plaza está bordeada por numerosas casas con hastial, de estilo barroco flamenco, en su mayoría reconstruidas tras la I Guerra Mundial. Te recomendamos seguir hasta la plaza des Héros muy próxima y subir a lo alto del campanario para disfrutar de unas vistas sublimes.

Las actividades que no puedes perderte en los Altos de Francia

• Perderse por el viejo Lille y cruzarse con alegres estudiantes

Al pasear por el barrio histórico de Lille recorrerás más de mil años de historia, alrededor de la catedral de Notre Dame de La Treille, en las viejas calles adoquinadas, hacia la Ciudadela. Además, el ambiente es jovial, con restaurantes y bares muy frecuentados por los estudiantes de la ciudad.

• Asistir a un partido de fútbol en el estadio Bollaert-Delelis de Lens

Este estadio mítico existe desde 1932 y tiene un aforo de más de 38.000 personas. En él se han jugado partidos de la Eurocopa de 2016 y, en cada encuentro del Racing Club Lens, los seguidores locales ofrecen un ambiente mágico.

• Admirar el baile de las cometas en Berck

Los Encuentros Internacionales de las Cometas son una cita mundial de esta disciplina, todos los años en abril. ¡Qué magnífico espectáculo ver a cientos de “pájaros de tela” de todos los tamaños volar en el cielo de Berck a la merced del viento! Instalado en la playa, disfrutarás de unos momentos mágicos y del gran dominio de los participantes.

• Mezclarse con la muchedumbre en el carnaval de Dunkerque

Las primeras fiestas se celebraron en el siglo XVIII para celebrar la marcha de los pescadores hacia Islandia y la tradición se ha perpetuado. En la actualidad, el carnaval es muy popular, la gente acude disfrazada o maquillada y sigue al Tambor Mayor y a las bandas de música, de un barrio a otro. Atención: ¡hay lanzamiento de arenques delante del ayuntamiento!

• Rebuscar en la Braderie de Lille

El primer fin de semana de septiembre, el centro de la ciudad late al ritmo de este gigantesco rastrillo, una tradición medieval. ¡Una oportunidad ideal para encontrar un objeto de colección o una antigüedad entre los 100 km de puestos y el millón de visitantes!

• Descubrir el carro a vela en Wimereux

Cerca de Boulogne-sur-Mer, en la Costa de Ópalo, la playa de Wimereux es un lugar ideal para practicar el carro a vela. A marea baja, cogerás velocidad en la arena propulsado por el viento.

• Asistir a una puesta de sol en la bahía de Somme

¡Si te gustan los grandes espacios, la bahía de Somme está hecha para ti! Considerada una de las más bellas bahías del mundo, es un refugio para las focas y un lugar de escala para las aves migratorias. Un paisaje fuera de lo común, sobre 4.500 hectáreas, a recorrer a pie o en bicicleta.

• Apasionarse por el powerkite en Wissant

Este deporte se practica con un ala de tracción que dispone de una barra, primera etapa hacia el kitesurf. Gracias a la fuerza del viento que sopla en la playa de Wissant, las emociones fuertes están garantizadas.

• Recorrer la ciudadela de Lille

Se la conoce como la Reina de las Ciudadelas, construida por Vauban por orden de Luis XIV para defender la ciudad a finales del siglo XVII. En forma de estrella, está muy bien conservada, en ladrillo y gres.

• Dejarse sorprender por el espacio cultural de la estación de tren de Saint-Sauveur

Esta antigua estación de mercancías ha sido transformada en un recinto para [acontecimientos artísticos](http://america.france.fr/es/altos-de-francia/articulo/con-eldorado-lille-invita-a-descubrir-mundos-perdidos ""Con Eldorado, la ciudad de Lille invita a descubrir mundos perdidos""), conciertos, proyecciones de cine, para niños y adultos. Un ejemplo logrado de un solar industrial de 23 hectáreas convertido en un espacio popular.

Cómo llegar a Altos de Francia 

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