Lo que realmente importa es el arte de vivir. En Francia, vivir es todo un arte. La convivencia, las charlas y el compartir están en el corazón de la vida cotidiana, especialmente a la hora de comer. Saborea una cocina incomparable y prueba vinos de fama mundial. Reúnete con tus amigos y tu familia alrededor de una mesa con una magnífica vista. Degusta platos típicos franceses reinterpretados por chefs artísticos, o sencillos platos tradicionales en bistrós rústicos. Haz una pausa gastronómica para hacer un picnic en los viñedos o a orillas de un río. Tómate tranquilamente tu café. Lo importante son los placeres sencillos de la vida, sobre todo cuando se comparten.

Cara a cara con un zorro en un bosque de Francia.