Qué hacer en las Islas de Wallis y Futuna

Últimos territorios en incorporarse a la República Francesa, las islas de Wallis y Futuna te esperan entre Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa, en pleno océano Pacífico. Destino todavía desconocido, serás uno de los primeros en recorrer estas tierras volcánicas y paradisíacas.

Las visitas que no hay que perderse en las islas de Wallis y Futuna

• Los yacimientos de Talietumu y de Tonga Toto

Para conocer la historia de Wallis y Futuna, hay que acudir a Talietumu, situado a sólo 9 kilómetros de la capital Mata Utu. Se puede visitar una magnífica fortaleza del siglo XV, en la época de dominio del pueblo tonga. Tonga Toto también es interesante con los vestigios de otra fortaleza del mismo periodo que domina el mar.

• El monte Lulu Fakahega

Esta colina de 145 metros de altura es el punto culminante de Wallis (isla de 80 km²), llena de lagos y cráteres. Una pequeña capilla se encuentra en la cumbre del monte Lulu Fakahega y, cuando el cielo está despejado, se pueden disfrutar de unas muy bellas vistas descendiendo a pie hacia el mar.

• El monte Puke

Rodeado al oeste por los montes Kafua y Kolofutafuta, el monte Puke es la cumbre más alta de la isla de Futuna, con una altura de 522 metros. Se dice que el monte Puke es el refugio de la diosa Finelasi, protectora de la isla de Futuna.

• La carretera costera de Wallis

Este circuito de unos 35 kilómetros permite descubrir el lago de cráter Lalolalo, rodeado por unos acantilados impresionantes, así como Vailala, un pueblo de pescadores de la punta norte de la isla.

• La isla de Alofi

Los incondicionales de los baños en el mar acudirán en barco a la isla de Alofi, 2 kilómetros al sur de Futuna. La salida se realiza desde Sigave. El lugar es idílico ya que la isla está deshabitada y su playa en sencillamente espléndida.

• La carretera costera de Futuna

No hay playas a lo largo de la carretera costera de Futuna que bordea un litoral vertiginoso a lo largo de 33 kilómetros. Al llegar a la Pyramide, disfrutamos del panorama. En el camino, se recomienda pararse en el pueblo de Vaisei que ha conservado su “fale fono” (cabaña tradicional) donde se reúnen los habitantes para la ceremonia del kava.

• La iglesia de Saint-Joseph

Mala'efo'ou es un pueblo de Wallis y Futuna, cabeza de distrito de Mu’a, en la isla de Wallis. Su población es de solo 175 habitantes… El lugar es célebre por su iglesia que data de 1859 y que marcó el comienzo de la evangelización en la isla.

• El santuario de Saint-Pierre Chanel en Poi

Asesinado por el rey Niuliki, el misionero Pierre Chanel fue canonizado en 1954 y nombrado santo patrón de Oceanía. Un santuario fue construido en su honor en Futuna. Hay que señalar que la población de la isla es en su totalidad católica.

• La catedral de Mata Utu

Mata Utu es un pueblo de Wallis que alberga una catedral católica romana, construida frente al mar. Es la sede de la diócesis de Wallis y Futuna.

Las actividades que no hay que perderse en las islas de Wallis y Futuna

• Bucear en el agua salada del lago de cráter Lalolalo

Al noreste de Futuna, la isla de Uvea se extiende a lo largo de 77,6 km² y su punto culminante es el monte Lulu (151 metros de altura). Cinco lagos de cráter, surgidos del hundimiento de antiguas calderas, están situados al suroeste de la isla. El mayor es el lago Lalolalo (400 metros de diámetro y 80 metros de profundidad).

• Trabajar sus bíceps durante unas excursiones en piragua en la isla de Nukuteatea

Si no se dispone de un barco para visitar uno de los islotes situados frente a las islas principales, es posible hacerlo en una piragua tradicional. Los pasajeros pueden tener que participar y remar si no hay viento.

• Disfrutar de la serenidad de la cueva de Loka

Es necesario un barco para llegar a Alofi, una isla paradisíaca situada frente a Futuna. Hay que caminar entre una hora y media y dos horas para alcanzar la cueva de Loka, sin olvidar llevar agua y comida para esta excursión.

• Beber un kava con los locales a la caída de la noche

Realizado con la raíz de un arbusto, el kava es una bebida que se toma durante una ceremonia política o religiosa. Diez minutos después de haberlo tomado, el ritmo cardíaco y la respiración se ralentizan, las ideas parecen claras y se tiene una sensación de bienestar. Durante algunas horas, quienes lo beben están serenos y contemplativos. A señalar que el kava está prohibido en Francia continental.

• Vibrar al ritmo del Soamako

Durante el Soamako tradicional, las familias se reúnen para intercambiar cánticos y danzas, entre ellos el Niutao, el Kailoa, el Saomako y la danza del kava, cuyos gestos sincronizados tienen una gran importancia. Estas danzas representan los conflictos tribales de antaño, al sonido de los tambores y del lali, un instrumento percusivo de Wallis. Exotismo garantizado.

• Participar en una ceremonia katoaga

Durante las ceremonias tradicionales, la población acompaña a todos los jefes locales. En Wallis, estas “katoagas” están profundamente arraigadas en la cultura local. Se celebran durante con motivo de una fiesta religiosa, de un acontecimiento familiar o unas fiestas profanas como el 14 julio, Fiesta Nacional francesa.

• Una inmersión mágica y descanso en las playas desiertas de Nukuhione y Nukuhifala

Nukuhione y Nukuhifala son dos islotes de la laguna de Wallis y Futuna en los que se puede bucear. Verás muy pocos depredadores, pero los arrecifes de coral son de una gran belleza y merecen mucho la pena. También hay hermosas playas perfectas para no hacer nada...

• Disfrutar del paisaje navegando a vela en la laguna

Claro está, puedes alquilar un velero para realizar la vuelta alrededor de Wallis y Futuna y visitar los islotes vecinos. Pero lo mejor es hacerlo en un Va'a para 6 personas, un tipo de piragua que cuenta con un balancín para mantener el equilibrio. Hay que remar y es el timonel el que dirige la navegación.

• Observar los miles de colores de la laguna de Wallis en ultraligero

Para descubrir de un modo excepcional el archipiélago, se puede dar una pequeña vuelta en ultraligero sobre la laguna. Al partir a la hora adecuada durante la marea baja te asombrarán los matices de azul que ofrece la naturaleza.

• Juega a la petanca (lipulu) con los niños de Futuna

Puede resultar sorprendente la popularidad que esta actividad tiene en Wallis y Futuna, ya que en el archipiélago abundan los jugadores de petanca. Hay terrenos por todas partes, a orillas de la laguna o en el interior de las tierras. Retar a los locales es muy bien recibido. ¡Pero es mejor evitar apostar!

Para llegar más lejos:

Cómo llegar a Wallis y Futuna