5 minutos para saberlo todo sobre los bizcochos rosas de Reims

Deliciosamente crujiente, el bizcocho rosa de Reims es una verdadera magdalena de Proust para todos los niños y adultos de la región de Champagne… ¡y mucho más allá! Hoy destacamos esta especialidad esencial de Reims que sabrá acompañar tus recetas de postres o podrás saborear tanto en el desayuno como en la merienda.

El “bis-cuit” rosa de Reims

Fue hacia 1690 cuando nació el bizcocho rosa de Reims. Unos pasteleros se preguntaron cómo podían aprovechar el calor de su horno tras haber cocido el pan. Así que imaginaron una masa especial que podían dejar secar en el horno tras una primera cocción. El BIS-CUIT, que significa “cocido dos veces”, había nacido.

El bizcocho rosa no es realmente rosa

En su origen, el bizcocho rosa de Reims era… blanco. La receta evolucionó con el tiempo. La masa fue aromatizada con vainilla para ganar un poco más de sabor. Para ocultar las finas partículas negras extraídas de la vainilla que quedaban pegadas, los pasteleros añadieron un colorante rojo natural, el carmín, producido a partir de las cochinillas hembra.

Lograr la cocción justa

Huevos, azúcar y harina… Estos son los ingredientes de la receta del bizcocho rosa de Reims. Con ellos se prepara una masa que hay cocer muy rápidamente, a temperatura baja, y recortarla según la forma deseada. Para lograr que esté crujiente, hay que dejar secar los bizcochos. ¡Y ya están listos para comer!

Una fabricación artesanal

Los bizcochos rosas de Reims son especialmente frágiles. Su elaboración requiere mucha delicadeza y pericia, por lo que se preparan a mano. Se conservan durante largo tiempo ya que guardan su sabor durante un año. Sin embargo, es mejor comerlos frescos.

Una asociación chispeante

Según la tradición, los bizcochos rosas de Reims pueden tomarse con el más célebre de los representantes de la región, el champagne, o asimismo con un vino tinto de la zona. Los habitantes de la ciudad tienen por costumbre mojarlos en la copa. Afortunadamente, los bizcochos no se desmigajan. Ello se explica por la clara de huevo y la segunda cocción.

Un bizcocho que da buena suerte a los reyes

Como anécdota, Carlos X nombró a la fábrica Derungs, fundada en 1800, “fabricante de bizcochos del Rey de Reims”. ¿El motivo? Se enamoró de sus bizcochos rosas que tomó justo tras haber sido coronado rey de Francia en Reims. Posteriormente, los reyes de Francia tomaban los bizcochos rosas de Reims que mojaban en champagne antes de acostarse la víspera de la coronación. Si los bizcochos seguían enteros, podían dormir a pierna suelta ya que sabían que su reinado sería tranquilo.

Un saber hacer que no ha cambiado en más de 250 años

La producción anual de bizcochos rosas de Reims es de alrededor de 30 millones de docenas. Pocos son los que siguen elaborándolo. Sólo la casa Fossier, fundada en 1756, sigue conservando la práctica de la doble cocción. Un saber hacer que se ha transmitido de generación en generación, ya que esta receta no ha sido modificada desde hace más de 250 años. En la actualidad, los bizcochos se venden en pequeñas bolsas rosas de 225 g. Los bizcochos son presentados colocados delicadamente los unos sobre los otros.

Maison Fossier (Enlace externo)

¿Un poco de hambre?

Carlota de fresas, bûches, cakes, tiramisú, pastel de frambuesa, profiteroles, sablés, gofres, crêpes, panna cotta, crumbles… Los bizcochos rosas de Reims pueden utilizarse para preparar o decorar numerosos postres y pastelerías. Pero no sólo. También pueden perfumar platos salados como las vieiras o entrar en la composición de hojaldres salados. Así, la casa Fossier comercializa bizcochos rosas en polvo para que los cocineros den libre curso a su imaginación.

Cita en Reims, en Champagne