Todo lo que hay que saber sobre las destilerías de ron de las Antillas

El ron, elaborado a partir de la caña de azúcar, es un elemento integral de la cultura antillana. No deje de visitar una de las abundantes destilerías aprovechando su estancia en Martinica o Guadalupe. En ellas descubrirá los secretos de la elaboración de este licor vistoso que debe consumirse con moderación.

Ron. El nombre de esta bebida tropical evoca la época de los piratas, las islas vírgenes y los tesoros escondidos. Un tiempo en que los bucaneros campaban por las Antillas y hacían correr ríos de su bebida favorita. Incluso se cuenta que, tras una tremenda fiesta regada con abundante ron, la dotación del temible Rackham el Rojo fue capturada por los ingleses sin oponer resistencia. A continuación, procedieron a colgarlo en 1720.
En estas tierras de sol es difícil separar realidad y leyenda. Lo que está claro es que el ron de las Antillas posee una historia mítica. La caña de azúcar aparece por primera vez en “Mardinica”, la isla de las flores, en 1635. Así se conocía por aquel entonces a la Martinica. Al principio se destinó a la producción de azúcar y el cultivo de la caña se extendió rápidamente por todas las Antillas. Tres siglos más tarde, existen tantas variedades de ron como regiones y destilerías. Nada como un viaje a las Antillas francesas para descubrir el universo mágico de esta bebida.

Escoje color de ron

Todos los rones proceden de la caña de azúcar, la misma que produce el célebre azúcar moreno. Existen dos tipos. El ron “industrial” es un subproducto de la fabricación del azúcar. Los productores mezclan la melaza residual y obtiene alcoholes fuertes y con aromas poco marcados. El ron “agrícola”, por su parte, se elabora directamente a partir de la caña de azúcar. Se tritura para extraerle el jugo, que acto seguido se pone a fermentar antes de destilarlo en enormes alambiques. Una tonelada de caña produce en total 100 litros de alcohol. Cuando sale de la destilería, el ron agrícola tiene aproximadamente 70 °. Es lo que se denomina “grapa blanca”. Antes de comercializarlo como “ron blanco”, se le añade agua desmineralizada para reducir su contenido de alcohol hasta quedar entre 45 ° y 60 °.
El más valorado es el ron envejecido en barrica, que va coloreándose con el paso de los meses. Tras doce meses en barriles de madera se denomina “ron paja”; pasados 16 meses se lo llama “ron ámbar” y si pasa más de tres años en barrica se conoce como “ron añejo”. Los rones añejos de la Martinica, como por ejemplo los de las destilerías La Mauny o Neisson, envejecen en barricas de roble y son muy famosos en todo el mundo. La mayoría de las destilerías de Martinica y Guadalupe están abiertas al público. Algunas cultivan su propia caña de azúcar, como la destilería Saint-James, que dispone de 250 hectáreas en las laderas de la costa nororiental de la Martinica.

Una verdadera institución en las Antillas

En las Antillas francesas el ron, más que una bebida alcohólica, es toda una institución. Este licor aromatiza numerosos postres, como el babá al ron o los plátanos flambeados. En las islas, cada región y cada zona tiene sus propias costumbres a la hora de consumirlo. El ron se puede tomar puro o combinado en numerosos cócteles como el ti’punch, el planteur o el daiquiri.
Los habitantes de las islas suelen ofrecer un “rhum arrangé” (ponche de ron) a los visitantes de paso. Esta bebida está compuesta de ron agrícola macerado durante varios días o semanas con especias, plantas o frutos, con objeto de perfumarlo. ¡Existen casi tantas recetas como amantes del ron! Aprovechando su estancia en Martinica o Guadalupe, no deje de visitar una destilería. Suelen encontrarse en grandes haciendas conservadas que presentan su trabajo y venden su producción. La excusa perfecta para combinar cultura y relax, pero siempre con moderación…

El ron en las Antillas