Qué hacer en Provenza

La Provenza puede mostrarse confidencial o mundana, sensata o salvaje, temperamental o tranquila, turbulenta o voluptuosa. Parte en busca de calas secretas, embriágate con los efluvios de lavanda, asiste a un concierto en los anfiteatros de Nîmes. Te hacemos una promesa: no te vas a aburrir. 

Los lugares que no debes perderte en Provenza

• Notre-Dame-de-la-Garde y el MUCEM en Marsella

Marsella la rebelde sabe ser seductora. Desde la cima de la estatua de la Bonne Mère, ofrece su perfil más hermoso, un panorama de cine en las islas del Frioul, los macizos de Calanques, el Viejo Puerto, sus tejados ocres que descienden hacia el mar… Y el MUCEM, envuelto en un encaje de hormigón negro, ha sabido integrarse armoniosamente entre el Fuerte Saint-Jean y la catedral de la Major.

•La localidad de Aix en Provenza

En el siglo XVIII era conocida como “el pequeño Versalles”, por la elegancia de su arquitectura. Entre los palacetes de estilo clásico, las fuentes cubiertas de musgo, las casas renacentistas, resulta difícil elegir. Remonta el Cours Mirabeau, realiza un alto cultural en el palacio Hôtel de Caumont o en el Museo Granet, visita las antiguas termas romanas…

El Palacio de los Papas de Aviñón

Capital de la cristiandad en el siglo XIV, Aviñón destaca por el Palacio de los Papas, edificado principalmente bajo Benedicto XII y Clemente VI. Este inmenso edificio de estilo gótico, con poderosas torres, alberga salas de audiencias, capillas, salas de boato, algunas de ellas decoradas con frescos delicados con colores brillantes. En julio, el patio de honor se convierte en un escenario de teatro durante el Festival de Aviñón.

Les Baux-de-Provence y sus Canteras de Luces

Considerado uno de los más bellos pueblos de Francia, esta fortaleza que se alza en la meseta de Les Baux ha protegido a sus habitantes desde la Edad Media. En la actualidad, se puede visitar el antiguo castillo, el torreón, la iglesia románica y el Museo Yves Brayer. Y hay que detenerse en las canteras que sumergen al visitante en un baño de imágenes digitales proyectadas sobre el suelo y las paredes de 14 metros de altura.

Las gargantas del Verdon

Este cañón de Provenza, que se abre camino entre el Var y los Altos Alpes, tiene una belleza espectacular. El agua es de color esmeralda, al fondo de unos acantilados abruptos que se suavizan cuando el Verdon se vierte en el lago de Sainte-Croix. Para disfrutar del paisaje, se pueden recorrer senderos señalizados, escalar las paredes, practicar deportes de aguas vivas o seguir la ruta de las crestas en bicicleta eléctrica.

El monte Ventoux

“El monte Calvo” alcanza los 1.911 metros de altitud y se le reconoce desde la lejanía alzándose sobre los campos de lavanda. Sus pendientes abruptas agotan a los ciclistas del Tour de Francia. Desde su cumbre cubierta de piedra caliza, las vistas permiten ver, con buen tiempo, desde los Alpes hasta el Macizo Central, pasando por la Camarga, las Cevenas y el Mediterráneo.

Gordes, Saint-Rémy-de-Provence, Roussillon...

¡Los pueblos se suceden y no se parecen! En el Parque Regional del Luberon, Gordes escalona sus casas de piedra seca en una colina que domina el valle. También en el Luberon, Roussillon se oculta en un yacimiento de ocre, que da color a las casas y a la tierra con mil tonos rojizos. Saint-Rémy-de-Provence, pequeña capital de los Alpilles, presenta su arte de vivir provenzal, con sus playas a la sombra y sus talleres de artistas.

La catedral de Saint-Sauveur en Aix en Provenza

Construida sobre la antigua vía Aurelia, entre el siglo V y XVII, esta catedral presenta tres estilos diferentes: románico, gótico y barroco. Apreciarás el tríptico de la Zarza Ardiente, pintado por Nicolas Froment en 1476 y su órgano, declarado monumento histórico.

La montaña Sainte-Victoire

Desde lo alto de sus 1.011 metros domina toda la región de Aix y, con buen tiempo, permite ver el mar y los Alpes. Muy querida por el pintor Cézanne, atrae a los deportistas, senderistas y aficionados al patrimonio religioso. Las etapas de la subida son el Priorato Sainte-Victoire, la Ermita de Saint-Ser y la Cruz de Provenza.

La Camarga

El Parque Natural Regional de Camarga se extiende en el delta del Ródano y propone numerosos itinerarios de descubrimiento. Puedes elegir entre los paseos a pie, en bicicleta o a caballo. Extendiéndose hasta el infinito, nos gustan estas amplias superficies húmedas, marcadas por las marismas saladas, las praderas inundadas, las lagunas, recorridas por caballos, toros y flamencos rosas.

Las actividades que no puedes perderte en Provenza

Recorrer la ruta de la lavanda de Sault a Valensole a comienzos del verano

Los romanos ya perfumaban su ropa con ella. La lavanda crece en abundancia en un territorio que va de la Drôme a los Alpes Marítimos, pasando por los Altos Alpes, el Vaucluse y los Alpes de Alta Provenza. Varios itinerarios recorren los campos, según la época de floración, de mediados de junio a finales de agosto. ¡Cuando la llanura de Valensole se cubre de violeta a comienzos de julio, el espectáculo es magnífico!

Una iniciación a la enología de Bandol a Châteauneuf-du-Pape

Provenza presenta una gran variedad de viñedos y sus denominaciones de origen controlado tienen fama internacional, como los Côtes de Provence, los Côtes du Rhône, los Coteaux d’Aix, el Bandol, el Cassis y el Chateauneuf-du-Pape. En las rutas del vino podrás catar unos rosados aromáticos, unos blancos suavemente afrutados y unos tintos con carácter.

Deambular en los pueblos del Luberon y de los Alpilles

En el Luberon abundan los pueblos medievales encaramados a la montaña: Bonnieux, Lourmarin, Lacoste o Ménerbes. Resulta agradable pasear por sus callejuelas adormecidas a la hora de la siesta y sentarse en una terraza, con vistas a los olivares. En los Alpilles, los pueblos están diseminados por la garriga: les Baux de Provence, Eyguières, Maussanne, Mouriès...

Dejarse fascinar por el espectáculo de las calanques

Las calanques son unas una veintena de calas que marcan la costa escarpada entre Marsella y Cassis, en el Parque Nacional. Accesibles caminando a pie y en barco, ofrecen unos magníficos refugios naturales entre las aguas claras del Mediterráneo y los acantilados abruptos de los macizos montañosos. Marseilleveyre, Sormiou, Morgiou, Sugiton, En-Vau, Port-Pin: cada una tiene su belleza y su propio carácter. ¡No te olvides de protegerlas!

Vivir como los famosos en Saint-Tropez

Este encantador pueblo sigue mostrando una especial inclinación por la fiesta. Nos gusta sentarnos en el restaurante Sénéquier, jugar a la petanca en la plaza de Lices, recorrer los muelles del puerto junto a lujosos yates, nadar en la playa de Canoubiers o bailar en las Caves du Roy. Los mitos tienen larga vida. ¡Mejor así!

Visitar los mercados provenzales

En Provenza, cada localidad cuenta con su mercado, lugar fundamental para los amantes de los buenos productos llenos de aromas. Te damos algunas ideas de especialidades: las trufas en Carpentras, las flores en Aix en Provenza, el pescado en el Viejo Puerto de Marsella, las frutas y verduras de Cassis o de Saint-Rémy-de-Provence, las uvas moscatel en Vaison-la-Romaine, los salchichones de Arles…

Maravillarse en las ferias de Nîmes

Cada año, en Pentecostés y en septiembre, Nîmes se llena de animación. La feria es un pretexto para vivir la fiesta en la ciudad: corridas, encierros, desfiles de fanfarrias, conciertos, justas en el canal o baile de sevillanas. ¡Un ambiente festivo que gustará a todo el mundo!

Pescar en la isla de Porquerolles

En las aguas de Porquerolles abundan los peces y los profesionales te embarcan para unas sesiones de pesca memorables (en función de la normativa vigente), a lo largo de las costas de las islas de Hyères. Sables, caballas, seriolas, son algunas de las especies que pueden capturarse.

Emocionarse durante un espectáculo de ópera en el teatro antiguo de Orange

Desde hace 150 años, las Chorégies de Orange se desarrollan en gran parte en el teatro antiguo, uno de los más bellos recintos de la época romana. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ofrece una acústica perfecta. Las voces de ópera se escuchan de forma natural en todas las gradas. Emociones garantizadas…

Admirar el arte de Van Gogh en Arles

El célebre pintor se alojó en Arles entre 1888 y 1889, un período durante el cual realizó algunas de sus obras más importantes. Una fundación que lleva su nombre le rinde homenaje y explora su influencia en el arte contemporáneo estableciendo puentes entre artistas.

Cómo llegar a Provenza 

Ir más
lejos